El comportamiento electoral de Trigueros durante la II República

Con la brevedad que exige un artículo de este tipo voy a esbozar cual fue el comportamiento electoral del municipio de Trigueros durante la II República española. Y ello con la esperanza de contribuir a un mejor conocimiento de la historia del pueblo, si bien en un aspecto muy puntual, pero sin duda significativo del comportamiento de las generaciones que nos han precedido.

Expresamente nos referimos a dos procesos electorales, las elecciones a Diputados de otoño de 1933, casi mediada la República y las del invierno de 1936, antesala del final de este sistema político. Empezamos con las elecciones de 1933 por se las que inauguran el sistema electoral republicano regulado legalmente en su totalidad. Aunque sea muy brevemente habrá que referirse a las características de este sistema electoral.

Se trataba de una legislación democratizadora, superadora del sistema electoral de la monarquía que había favorecido durante mucho tiempo las prácticas caciquiles de la compra de votos del pucherazo en los recuentos. El conjunto de la provincia de Huelva constituía por primera vez una circunscripción electoral.

Eran unas elecciones abiertas en las que se votaban a candidatos y el elector podría mezclarlos de listas diferentes. Y las elecciones reservaban un porcentaje (si bien muy exiguo) para las minorías. A la circunscripción de Huelva le correspondían siete candidatos, los electores votaban a un máximo de cinco, con lo que esa representación para las minorías quedaba reducida a dos candidatos. Naturalmente este sistema electoral tendía a la formación de Coaliciones electorales que salían ampliamente beneficiadas.

Las elecciones eran a dos vueltas. Quedaban definitivamente eliminados aquellos candidatos que no alcanzaban el 8% de los votos y para ser proclamado candidato en la primera vuelta era necesario que alguno superara el 40% de los votos válidos. Huelva fue una de las dieciséis circunscripciones que hubo de concurrir a la segunda vuelta en 1933 por no obtener ningún candidato ese mínimo del 40%. Y la primera vuelta supuso la eliminación de las candidaturas federal, comunista y radicalsocialista.

Por primera vez el Censo Electoral se ampliaba a los mayores de 23 años de ambos sexos.

Las elecciones generales a diputados de 1933.

La provincia de Huelva presentaba un censo de 189.629 electores, de los que 3.521 correspondían al municipio de Trigueros (1). El número total de habitantes de Trigueros era de 6.085 para 1930 y la evolución demográfica de este pueblo en relación a la de España, Andalucía y la Provincia de Huelva durante el primer tercio del siglo XX, puede apreciarse en el gráfico.

El crecimiento poblacional de Trigueros, consecuentemente se encuentra por debajo de la media nacional y andaluza para estos años, pero más por debajo aún del crecimiento de la media provincial. Sin perder población en valores absolutos debió conocer un importante éxodo hacia la capital. Este proceso de urbanización de la población sobrante del campo fue un fenómeno generalizado en Andalucía que se da con una particular intensidad en la provincia de Huelva. Así se explica, en contrapartida, el aumento poblacional de la Capital durante estos años (2).

El primer dato a considerar en cualquier análisis electoral, es el porcentaje de abstención. De los 3.525 habitantes de Trigueros con derecho a voto ejercen este derecho en 1933, 2344, lo que representa un porcentaje de participación del 66,7%, sensiblemente inferior al 68,30% del conjunto de la provincia en 1933.

RESULTADOS DE LA PRIMERA VUELTA EN TRIGUEROS

SOCIALISTAS (3) 32,41%

COALICION DERECHAS (Republicano Conservadores y CEDA) (4) 43,27%

RADICALES (5) 22,92%

Los federales apenas superan la treintena de votos, y los radical-socialistas y comunistas no obtienen ninguno. Considerando la opción radical como de centro, podemos afirmar que Trigueros vota en esta primera vuelta de las elecciones de 1933 mayoritariamente a la derecha y al centro. Los socialistas obtienen no obstante un importante porcentaje de votos. Estos resultados son bastante representativos del conjunto de la provincia y, con todas las salvedades, del conjunto de España. Los problemas económicos del primer bienio republicano hicieron descender el fervor popular con que se había inaugurado este sistema político en 1931. Trigueros, al igual que muchos núcleos rurales conoció la insatisfacción por la no solución del problema endémico del campo español. Baste para ello citar algunos de los conflictos campesinos de Trigueros, recogidos por la Prensa onubense. La falta de trabajo en el campo llevó en abril de 1932 al patrono de La Carrasquilla a denunciar a 12 obreros que se habían puesto a trabajar en dicha finca sin su permiso, en mayo de ese mismo año los obreros del campo plantearon una huelga ante la imposibilidad de concertar una base de trabajo con los patronos (6).

Esta tendencia al voto de derechas y de centro habría de matizarse ante la segunda vuelta.

RESULTADOS DE LA SEGUNDA VUELTA EN TRIGUEROS

SOCIALISTAS 43,77%

COALICION DE CENTRO DERECHA (Republicano Conservadores y Radicales) (7) 56,22%

Una vez más habrá que subrayar la similitud entre los resultados de Trigueros y los del conjunto de la provincia.

Inevitablemente tendremos que preguntarnos qué sucedió entre las dos vueltas para explicar ese cambio en las candidaturas.

Los resultados de la primera vuelta empujaron a los Republicanos Conservadores y a los Radicales a pactar una nueva Coalición, que se llama ahora de Centro-Derecha. Acción Popular (grupo de la Ceda) no participó de esta Coalición, su único candidato D. Manuel Sánchez-Dalp mantuvo su candidatura unipersonal. El efecto fue que los socialistas con menos votos consiguieron colocar a cuatro diputados en el Parlamento Nacional, mientras que la Coalición de Centro-Derecha, mayoritaria en votos sólo consiguió tres actas de Diputados. La división de la derecha y el elevado número de votos que obtuvieron los socialistas en los núcleos mineros, dieron la victoria a éstos. Es difícil explicar aquí la división de la derecha onubense que desde su origen vaticinaba esa pérdida de escaños. Apuntamos simplemente un importante porcentaje de responsabilidad a las disensiones entre los antiguos caciques de la Monarquía. Sánchez-Dalp, heredero del cacicato de Aracena mantenía su enfrentamiento con Burgos y Mazo, cacique de Moguer que apoyaba a la nueva Coalición de conservadores y radicales que había excluido a Sánchez-Dalp (8).

Las elecciones generales a diputados de 1935.

En Febrero de 1936, el electorado onubense habría de presentarse aún más polarizado, pero esta vez a favor de la izquierda. El gobierno conservador y la activa participación de los anarquistas inclinaron la balanza, esta vez sí en votos y en diputados, a favor del Frente Popular. Una vez más la derecha se presentaba desunida en Huelva y el viejo cacique Burgos y Mazo que representaba al Partido Agrario junto con Nicolás Vázquez de la Corte cosechó un estrepitoso fracaso, patético fin en las lides electorales para el político más brillante y de mayor proyección nacional que ha tenido esta provincia.

Esta vez no fue necesaria la segunda vuelta.

RESULTADOS DE 1936

FRENTE POPULAR (9) 43,05%
FRENTE CONTRAREVOLUCIONARIO (10) 56,95%

Trigueros si que vota esta vez en sentido opuesto al conjunto de la provincia pero en coherencia con las elecciones de 1933 (11). Al mantenerse la tendencia de voto en Trigueros, podemos desechar que en los resultados de 1933 pudiera haber influido la abstención anarquista.

En conclusión, Trigueros en los dos procesos analizados de la II República mantiene su tendencia de vota a la derecha, si queremos ser más precisos su inclinación mayoritaria es hacia el Centro-Derecha pero con un importante electorado de izquierdas.

La brevedad de este artículo deja necesariamente muchos matices en el tintero, valga esta colaboración como un primer análisis sobre el Trigueros republicano, con la esperanza de haber contribuido al estudio histórico de esta localidad.

Cristóbal García García*.Revista de S. Antonio Abad. Ayuntamiento de Trigueros. 1993

*Profesor de la Escuela Universitaria de Trabajo Social

Published in: on 8 agosto 2008 at 12:55 am  Comentarios (1)  

Políticos de Trigueros en la Huelva de la Restauración (1898-1923)

Durante los años que transcurrieron entre la pérdida de las colonias americanas en 1898 y la implantación de la Dictadura del General Primo de Rivera en septiembre de 1.923, la provincia de Huelva compartió con el resto de España un sistema político basado en el control del electorado a través de la acción caciquil y la monopolización del poder de dos partidos -el conservatorio y el liberal- que, desde el Pacto del Pardo de 1.885, habían acordado turnarse en el ejercicio del Gobierno. La política de altura que fabricaba desde Madrid la composición del Parlamento, incluso antes de la jornada electoral, mediante el “encasillado” de los políticos , se fundamentaba, así pues, en el control que los caciques mantenían sobre las pequeñas entidades de población rural. En última instancia, era este electorado, generalmente analfabeto, desideologizado y fácilmente manipulable, el que permitía que el sistema caciquil perdurase apenas sin cambios, afectado tan sólo por el reflejo de una movilización política creciente en los núcleos urbanos y por la multiplicación de facciones que empezó a modificar la estructura de los partidos dinásticos de 1.913.

Parece evidente, en cualquier caso, que para los grandes artífices de la política provincial onubense fuese de extrema importancia mantener su ascendiente sobre la administración de todos los municipios, valiéndose de los caciques y políticos locales para diseñar la composición de los Ayuntamientos y determinando quien debía ser o no promocionado para el máximo organismo político-administrativo de la provincia: la Diputación.

Hombres como Manuel de Burgos y Mazo, José Limón Caballero, Guillermo Moreno Calvo, Manuel María de Soto y Vázquez o José Marchena Colombo movían los hilos de la política onubense en aquella época desde la jefatura provincial de sus respectivos partidos: el conservador, el liberal romanista, el liberal demócrata, el republicano y el reformista. A menor escala, en Trigueros, el juego de la política provincial se reproducía con sus propios protagonistas.

A principios del siglo XX, los dos partidos más importantes de la localidad aparecían acaudillados por Eliecer Montiel Toscano, jefe local del Partido Conservador, y Antonio Martín Villa Clemente, jefe de la facción romanonista del Partido Liberal. Aparte de ellos, poco más podía contarse que un pequeño pero bien organizado grupo de republicanos capaz de aliñar con su competencia las contiendas electorales. Así sucedió, por ejemplo, con motivo de los comicios municipales de 1.903, en los que se presentaron candidatos cinco republicanos: cuatro propietarios agrícolas (Antonio Abad Peñate, Antonio Blanco Pérez, Ildefonso Conde Domínguez y Antonio Montiel Garrido) y un obrero (Francisco García Pérez)(1).

Salvando este tipo de incursiones puntuales en la política triguereña, podemos establecer que a lo largo de este período los conservadores fueron la fuerza política preeminente dentro del Ayuntamiento de la localidad. Entre 1.909 y 1.923, este partido -hegemónico, por lo demás, en toda Huelva- acaparó el mayor número de concejalías disponibles en cada una de las renovaciones bienales de la Corporación. El resto de los puestos libres -hasta los 13 que componían por término medio el Ayuntamiento de Trigueros- se lo repartieron los liberales y, en menor medida, los republicanos y reformistas.

En 1.909, 1911, 1920 o 1.922, por ejemplo, los resultados electorales se negociaron tan hábilmente que fue posible la aplicación del artículo 29 de la Ley Electoral de 1.907, por la cual si el número de candidatos igualaba al de puestos vacantes aquellos quedaban automáticamente proclamados.

Sin embargo, no siempre el consenso se impuso con tanta facilidad. En ocasiones, la imposibilidad de garantizar previamente un resultado satisfactorio hizo que durante la jornada electoral se recurriese a todo tipo de maniobras caciquiles que podían ir desde la compra de votos hasta la coacción, pasando por la manipulación de las actas. Con motivo de las elecciones de noviembre de 1.915, El Reformista dedicó uno de sus artículos a describir la galería de fraudes llevados a cabo en Trigueros:

“En cuanto a la elección, después de disponer de un censo amañado y de una cuadrilla de electoreros matones, han empleado desde la compra de votos hasta las amenazas más inconcebibles, como son al pobre con negarle la beneficencia; al de la tienda como imponerle matrícula; al colono con retirarles las tierras; al servidor porque cumpliese con lo que le dicte su conciencia se le despide sin pretexto alguno; y este mismo o parecido procedimiento han empleado desde los médicos titulares hasta el último guarda de consumos cada uno en su esfera…”(2)

El dudoso procedimiento para la adquisición del cargo político no fue óbice, sin embargo, para que estos políticos de Trigueros, limitados a la gestión de los asuntos locales, gozarán de una considerable popularidad y del respeto de sus paisanos. Destacaban en este sentido, los alcaldes como personajes de más reconocido prestigio. Emilio García Gonzáles, presidente de la Corporación municipal en 1.922, fue uno de los más recompensados: había sido secretario de Nerva y también de Trigueros durante algunos años y poseía en su haber la Cruz de Isabel la Católica y honores de jefe de la Administración civil. En su cargo le habían precedido otros como José María Sala, Ignacio Pérez Sánchez, Rafael Rodríguez Valladares u Horacio Sánchez.

Ahora bien, por encima del exiguo marco de la Administración local, algunos políticos triguereños consiguieron adquirir competencias y responsabilidades de ámbito provincial derivadas de su elección como diputados provinciales. Sin duda, son estos tres hombres a los que nos referimos -Eliecer Montiel Toscano, Antonio Martín Villa Clemente y José Macías Belmonte- aquellos cuya carrera alcanzó una mayor relevancia en el mecanismo político onubense del primer cuarto del siglo XX.

El primero de ellos, Eliecer Montiel Toscano, nacido en 1841, era, como se ha dicho, el jefe local del Partido Conservador en Trigueros. Esta condición ostentaba, precisamente, cuando el 12 de marzo de 1.905, tras la convocatoria electoral preceptiva, fue elegido diputado provincial por el distrito de Huelva-Moguer. Cuatro años más tarde, en 1.909, Eliecer Montiel renovó su escaño en la Diputación, por el mismo distrito, si bien no llegó a acabar los cuatro años de vigencia del cargo debido a su cese voluntario. Da la impresión de que su avanzada edad y su inestable estado de salud fueron las causas de esta retirada de la política activa que se confirmaría, pocos años después, con la noticia de su fallecimiento.

En 1.906, cuando el Gobernador Civil de Huelva solicitó un informe completo de las contribuciones fiscales pagadas por los miembros de la Diputación Provincial, Eliecer Montiel contaba con 65 años y ocupaba el cargo de vocal de la Comisión Provincial. En dicho informe, además, aparecía como el diputado provincial de mayor fortuna. Fabricante de vino y aceite y, por añadidura, propietario y cosechero, este político triguereño pagaba contribución anual de 8.651,98 pesetas que se distribuían desigualmente en función de su extensa propiedad territorial y de una de menor inversión de inmuebles urbanos y carruajes.

Este desahogado nivel económico colocaba a Montiel en una posición preeminente, considerablemente distanciada de la de otros diputados como viticultor José Espina Soldán de Villalba o Mamés Álvarez Barrera de Aracena, que no superaban las 3.000 pesetas de imposición anual, y claramente superior a la de hombres como Antonio de Mora Claros, José Tejero o Rafael López Hernández, de elevado peso específico en la política provincial(3).

Poder económico y disfrute de estos cargos que hemos mencionado confluyeron, indiscutiblemente, en convertir a Eliecer Montiel en uno de los prohombres más notables de la formación conservadora, obteniendo a partir de 1.912 una de las vocalías del Comité Provincial del partido.

Más breve vida política tuvo Antonio Martín Villa Clemente, abogado triguereño y jefe local de los liberales romanonistas que accedió a la Diputación Provincial como representante del Distrito de Huelva-Moguer en la elección ordinaria del 4 de marzo de 1.917. Hasta 1.921, Martín Villa permaneció en este organismo pues, llegado el momento de renovar su candidatura, ésta no tuvo ya efecto.

Como vemos, fue la suya una corta aventura en la política provincial en absoluto comparable a la del rico abogado José Macías Belmonte.

Conservador de toda la vida, Macias Belmonte empezó a consolidad su posición dentro del partido a raíz de la Asamblea Conservadora de 1.912, en la que fue elegido junto a Eliecer Montiel vocal del Comité Provincial por un espacio de tres años. De alguna forma, esta colaboración en las tareas representativas del partido venía a ser preludio del destino político que esperaba a Macías dentro de la organización conservadora. En 1.914, este político ocupaba ya la jefatura local en sustitución de Montiel, a partir de 1.916, tras una nueva reunión del máximo organismo del partido, renovó su condición de vocal del Comité Provincial.

El triunfo político de Macías Belmonte tendría lugar, definitivamente, el 7 de Julio de 1.918, tras la celebración de una elección parcial en virtud de la cual sería proclamado diputado provincial por Huelva-Moguer. Un año más tarde, en 1.919, Macías fue designado vicepresidente de la Diputación, organismo en el que permanecería ininterrumpidamente hasta 1.923, actuando desde 1.921 como representante del distrito de Ayamonte. Durante todos estos años la carrera política de Macías Belmonte tuvo un ritmo ascendente continuo, culminando en el ejercicio de la Presidencia de Diputación entre el 2 de agosto de 1921 y el 4 de septiembre de 1.923.

Eliecer Montiel, Antonio Martín Villa y José Macias encarnaron en esta época, desde sus distintas filiaciones, las ansias de protagonismo provincial de la clase política de Trigueros, un grupo consolidado por su dedicación a la Administración local, pero ahogado en sus expectativas al compartir distrito con la más potente clase política de la capital onubense.

A partir de 1.913, y como consecuencia de la formación en Huelva del Partido Reformista, el espectro político triguereño

se vio enriquecido y animado por la aparición de esta nueva fuerza. La de Trigueros fue, desde diciembre de 1.913, la primera Junta Municipal formada en la provincia a instancias de la Junta Organizadora de Huelva. Sus componentes fueron dados a conocer por el Reformista en su número del día 13:

“Presidente de honor: Melquíades Álvarez y José Marchena Colombo.

Presidente efectivo: Juan Cuadri Fernández, industrial y propietario.

Vicepresidente: José Jara de la Cruz, propietario. Antonio Peñate Pérez, propietario.

Tesorero: Juan Conde Cruzado, propietario.

Secretario: Antonio Castilleja Fernández, propietario.

Vocales: Juan Pérez Sánchez, propietario. José María Quiñones Camacho, propietario. José Pérez Fernández, propietario. Juan Morales Clemente, obrero. Manuel Delgado Mora, propietario. Críspulo Pérez Cantalapiedra, propietario. Antonio A. Álamo Jara, propietario. Juan Álamo Álvarez, obrero. Antonio Montiel Garrido, propietario”.

A lo largo de toda la vida del Partido Reformista onubense, la Junta de Trigueros habría de ser, de hecho, junto a la de Huelva, uno de los focos más activos y emprendedores de la provincia, y su presidente, Juan Cuadri, así como Juan García Clemente, ingresado en el partido en abril de 1.914, habrían de convertirse en los lugartenientes más operativos del presidente provincial, José Marchena, para acometer las labores organizativas del reformismo en toda la provincia.

Ciñéndonos a lo relativo a la localidad de Trigueros, los reformistas encauzaron su gestión política en tres frentes principales.

En primer lugar, la creación de una organización política paralela: la Juventud Reformista de Trigueros, primera entidad de este tipo en la provincia, destinada a garantizar la perduración del partido mediante la iniciación de jóvenes en el campo de la política. A principios de abril de 1.914, la composición de su Directiva quedaba definitivamente configurada del modo siguiente:

“Presidente de honor: Melquíades Álvarez y José Marchena Colombo.

Presidente efectivo: Antonio Pérez y Pérez.

Vicepresidente: Antonio Montiel Domínguez.

Secretario: Manuel Martín Gálvez.

Tesorero: Rafael Jiménez Rivera.

Vocales: Raimundo Quiñones Prieto. Antonio Abad Gómez Pérez. Pablo Cáceres Sayago. Antonio Castilleja Bravo. Antonio Martín Díaz. Eliseo Pérez y Pérez”.(4)

En segundo lugar, los reformistas de Trigueros canalizaron sus esfuerzos hacia la consecución de un centro de reunión para sus militantes, un casino o peña reformista en el que celebrar reuniones, organizar actos propagandísticos y difundir los ideales renovadores del partido. En torno a junio de 1.914, este segundo objetivo en el que Cuadri había centrado su programa de acción fue cubierto con la inauguración del Centro Reformista de Trigueros.

Por último, el reformismo de esta población despuntó por su capacidad para organizar actos políticos de gran repercusión con un poder de convocatoria que sobrepasaba la mera esfera local. Sólo tres meses después de su constitución, en marzo de 1.914, la Junta Municipal organizó el primero de estos actos que consistió en la celebración de un mitin. En él tomaron la palabra representantes de los reformistas de Huelva, como el triguereño Eduardo Criado, Manuel Garrido Perelló o Marchena Colombo, el presidente de la Junta Local de Beas, Ángel Novalbas Cofrades, y un selecto elenco de reformistas de la localidad en el que destacaban José Jara de la Cruz, “mantenedor de antiguo del fuego de la democracia en Trigueros e iniciador del actual movimiento”, Juan Cuadri o Antonio Abad Peñate, “antiguo republicano que hablaba grandes verdades y demostraba estar penetrado de los problemas agrícolas”.(5)

En todos estos actos a que nos hemos referido, la lucha contra el dominio que los conservadores ejercían sobre Trigueros se erigía en el punto central de los argumentos reformistas. Abundaban, así pues, las críticas contra su jefe -Macias Belmonte- y se denunciaban, con especial agresividad, las deficiencias de su gestión política, las coacciones electorales y el mantenimiento ilegal de la Administración de Consumos después de que el impuesto hubiera sido abolido.

María Antonia Peña Guerrero. Revista de S. Antonio Abad. Ayuntamiento de Trigueros. 1991

Published in: on 8 agosto 2008 at 12:47 am  Dejar un comentario  

Trigueros en el siglo XIX

Pascual Madoz, un hombre profundamente implicado en la vida cultural de su época y comprometido en la reforma política del liberalismo español, llevó a cabo una de las compilaciones históricas, geográficas y económicas más importantes de toda la historia de los diccionarios españoles: el Diccionario Geográfico-Histórico-Estadístico de España y sus posesiones de Ultramar que fue editado en Madrid entre 1845 y 1850, en los Talleres de la propia imprenta de Pascual Madoz. Consta de 16 volúmenes que recogen alfabéticamente las miles de voces objeto del Diccionario. Reproducimos aquí la parte dedicada a Trigueros donde Madoz ofrece datos que han servido y servirán en el futuro para todos los estudiosos de la historia de nuestro pueblo no lo concerniente del siglo XIX.

Villa con ayuntamiento en la provincia y partido judicial de Huelva (3 leguas), diócesis, audiencia territorial y capitanía general de Sevilla (14). SITUADA en una espaciosa campiña cortada por algunos derrames de Sierra Morena y circundado por la ribera llamada Nicoba. EL CLIMA es templado y las enfermedades más comunes, las fiebres intermitentes. Consta de 840 CASAS, algunas de excelente construcción, y las restantes, bajas y mal distribuidas, las calles son irregulares pero limpias y bien empedradas; hay tres plazas, en una está la iglesia parroquial dedicada a San Antonio de Padua, la que se halla servida por un curo de concurso y provisión ordinaria; en otra existe el convento que fue de carmelitas, y en la titulada de Isabel II las casas municipales.

Hay un establecimiento de beneficencia, titulado la Caridad, que posee una renta de 2.100 reales, un pósito con 20 fanegas de trigo, una escuela de instrucción primaria elemental completa, a la que concurren 90 niños, las niñas van a las enseñanzas privadas o particulares. Tiene la población dos ermitas con culto, tres pozos comunales situados en las afueras de la villa y otros tres en el centro con abundantes aguas, de las cuales se surten los vecinos, y un cementerio que en nada perjudica a la salud pública.

Confina el término por el Norte con el de Beas; al Este con Niebla; al Sur con San Juan Puerto, y al Oeste con Gibraleón. Corre por el término a 1/4 de legua de la población, de Norte a Sur, la ribera de la Nicoba, de curso perenne, cuyas aguas impulsan varios molinos harineros. El río Tinto pasa también por el término.

El TERRENO es llano a excepción de algunas pequeñas colinas que va en aumento hasta formar cordillera en la línea occidental del término. La naturaleza del terreno es gredosa por el Sur, por el Norte calizo y arcilloso y por los demás puntos pedregoso y calizo. Hay algunos bosques de monte y una dehesa con unos 15.000 pies de encina y alcornoque. CAMINOS los hay carreteros en dirección de los pueblos limítrofes, y pasa por el pueblo la carretera de Sevilla a Ayamonte. El CORREO se recibe de Huelva tres veces a la semana. PRODUCTOS: mucho trigo, vino y aceite. Hay cría de ganado lanar, vacuno, cabrío y de cerda y caza menor.

INDUSTRIAS: hay 15 fábricas de alfarería y 5 de canales, 8 tahonas y 12 vigas de aceite. POBLACION: 793 vecinos. 3.534 almas. RIQUEZA PRODUCTIVA: 24.660.459 reales. IMPONIBLE: 1.O27.864. EL PRESUPUESTO MUNICIPAL asciende a 20.000 reales y se cubren con el producto de propios.

Revista de S. Antonio Abad. Ayuntamiento de Trigueros. 1985

Published in: on 8 agosto 2008 at 12:41 am  Dejar un comentario  
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