En aquella parte de la Beturia que cae cerca del mar, a las faldas del Mariano por donde se inclina al Guadiana, en el sitio más pingüe de aquella región, entre lo agridulce del Tinto (propiedad específica de este río, de donde le vino el nombre del origen), aquí, pues, en este fértil llanazo, tiene su asiento la riquísima villa de Trigueros. Aunque Trigueros en rigor no es puerto de mar, porque dista una legua del agua salada, y por tanto no se frecuenta, su comercio marítimo (como consta en escrituras y despachos) se practicaba en lo más antiguo. Sin embargo aún no se ha perdido enteramente aquel ramo, pues en el día se embarca para Cádiz en término de esta villa, sobre el río Tinto, todos los frutos que produce su campiña, como son trigo, garbanzos, habas, paja, como asímismo tocino y almagra que producen muy especial las minas de su término.

Pilar de la Media Legua

Se recogen en esta villa las mayores cosechas de trigo, cebada, garbanzos, yeros, alverjones, maíz, vino y aceite. Tiene muchas huertas que producen muchas verduras y granadas, naranjas chinas, peras muy especiales y ciruelas. Pero la fruta más especial son las que se llaman albérchigas, muy delicadas y gustosas, que estando maduras se conservan muy poco por su delicadez. Se estiman mucho en Sevilla a donde se remiten todos los años, de regla y, para que lleguen buenas a aquella Ciudad, se recogen cuando están todavía recias.

Salida de San Antonio Abad de su Ermita

Salida de San Antonio Abad de su Ermita

Trigueros, fue probable lugar de la antigua Conistorsis, porque el semblante de Trigueros no es hoy tan hermoso como el que tenía Conistorsis, pues habérselo desfigurado el tiempo, no obstante, en medio de sus viejas arrugas centellean aún algunos visos de su primera hermosura. Dura aún entero un templo de Gentiles. Dura la basa sobre que descansó el ídolo. Dura la inscripción de los que los costearon. Dura la noticia de su dedicación. Duran varias cañerías y duraría eternamente un hermoso y fuerte castillo si no lo hubieran demolido para la reedificación del pueblo después de 1.755. Se han descubierto innumerables sepulcros; se descubren infinidad de medallas; se sacó de los cimientos del castillo un raro idolillo de bronce. Y ¿para qué es cansarnos? No hay en Trigueros rincón que no respire ranciosa antigüedad.

D. Simón Rivero, cura más antiguo, beneficiado y vicario de la villa de Trigueros y su partido (1786)

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Publicada on 30 diciembre 2008 at 9:19 pm  Comentarios desactivados  
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